VALDELACASA-SALAMANCA

Don Valentín Pérez Páramas y Victoria Rodríguez Hernández


   Don Valentín Pérez Páramas y Victoria Rodríguez Hernández. Ambos nacieron en el municipio salamantino de Valdelacasa, España; Valentín el 14 de febrero de 1889, y Victoria el 23 de diciembre de 1897. En 1912, Victoria viene a la Argentina acompañada de su padre; cumplió los 15 años en alta mar. Pronto adquiriría una inclinación total por el mate, infusión que nunca más dejaría. Volvió a España en 1916, luego de haber permanecido por dos años y medio en nuestro país. Poco después, con 18 años cumplidos, regresó a la Argentina para radicarse en Bahía Blanca. Allí conoció a Valentín; se casaron y, también, nacieron sus dos hijas mayores: Raquel en 1919 y Valentina en 1921, que falleció pequeña.

   Valentín realizó estudios de Tenedor de Libro, en la Academia Políglota Mercantil, y pudo desempeñarse en distintos comercios o empresas como el Banco de Londres, en la Dirección General de Correos y Telégrafos, en la casa Louis y Dreyfus. Además de esta profesión, Valentín integró el Cuerpo de Bomberos Voluntarios.

   A principios de la década del 30’, Neuquén lo flechó. Valentín debía llevar la contabilidad al almacén de Ramos Generales de Ferrari, desde Bahía Blanca; tomó el tren hasta Zapala y de allí siguió en carreta de bueyes hasta Las Lajas. Al pasar por “el poblado” de Neuquén, se enamoró a primera vista. Tanto, que al regresar convenció a su esposa para radicarse acá.
Por ello, neuquinos son los ocho hijos que vendrían: Pascual, Alfredo, Aldo, Ángela Esther, Federico y Adolfo, Arturo y Valentín; todos ellos, a su vez, les dieron nietos, bisnietos y tataranietos.

Don Valentín, contable:

   En Neuquén, llevó la contabilidad de reconocidos comercios de aquellos años: de Casa Pedro Linares, que era almacén, zapatería, perfumería y bazar; del comercio de Máximo Hernández, ubicado en la esquina de Mitre y Corrientes; de la Panadería el Sur de Gregorio Martínez; y de la Tienda Buenos Aires, de Simón y María Judzik.
Pero Valentín no se conformaba con una sola actividad; también fue nombrado ayudante Auxiliar en el distrito 22º del correo Neuquén, participó como tesorero de la Cooperativa de Calf y de la Biblioteca Alberdi e integró la Comisión directiva del Club Pacífico.